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Friday, May 14, 2010

Spain Debt problem & similarities with other countries´s economies

Publicado en SISTEMA DIGITAL el 13 de mayo de 2010
El Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero ha tomado por fin las medidas que seguramente nunca quiso tomar y ahora caen sobre él todo tipo de críticas. Solo recibe parabienes de los banqueros y de los poderosos que controlan los organismos internacionales y del poder ejecutivo de la Unión Europea, cada vez más parecida a un lobby de los ricos que a una institución al servicio de la libertad, la pluralidad y la democracia.

Creo que las medidas que ha tomado el Gobierno son criticables pero que es necesario contextualizarlas adecuadamente porque no me parece justo ni riguroso que caiga sobre él todo el peso de la responsabilidad por lo que está sucediendo en nuestra economía. No es verdad, por ejemplo, que sea prioritario combatir ahora el déficit porque se haya alcanzado un nivel peligroso de deuda puesto que el aumento que se está produciendo está todavía dentro de lo que se puede considerar plenamente aceptable. Lo principal, por el contrario, es recuperar cuanto antes la actividad, el empleo y los ingresos porque la deuda se ha generado justamente porque estos se han reducido a causa de la crisis.
Tampoco es verdad que haya que reducir ahora el déficit porque el gobierno haya despilfarrado gasto, como se dice desde la derecha más demagógica.

Este gobierno administró los presupuestos públicos con superávit (incluso innecesariamente a la vista del retraso en bienestar y capital social que sufrimos desde hace decenios y a diferencia de lo que están haciendo administraciones municipales o autonómicas gobernadas por la derecha). El gran incremento del déficit se produjo cuando la banca internacional provocó una crisis sin parangón que hundió las economías de casi todos los países del mundo. Una crisis que en España se llevó también por delante un modelo de crecimiento basado en el ladrillo que en esta última etapa de expansión había sido puesto en pie y alimentado inicialmente por el Gobierno del Partido Popular.

El Gobierno español, como tantos otros, no se ha endeudado caprichosamente sino para salvar a los bancos y para evitar el colapso de las economías, algo que no se hubiera tenido que hacer si quienes ahora piden reducir el déficit hubieran actuado de otra manera en los últimos años: si la banca no hubiese sido tan irresponsable, si los bancos centrales no hubieran actuado como sus cómplices, y si la Unión Europea y el resto de los organismos internacionales se hubieran dedicado a imponer en los últimos años más coordinación política y políticas de estabilidad y bienestar social en lugar de limitarse a facilitar la libertad de actuación y movimiento de los capitales especulativos.

Dicho esto, y sabiendo que la reducción del gasto público ha sido impuesta por el Fondo Monetario, por el ejecutivo de la Unión Europea y en realidad por los grandes poderes financieros, como el propio presidente reconoció implícitamente en algún momento de su intervención en el parlamento, creo que hay que señalar algunas cuestiones esenciales para poder entender lo que está sucediendo.

La principal es que las propuestas que se hacen no buscan de verdad reducir la deuda del estado español. Hay que se consciente de que la emisión de deuda pública y privada es el negocio de los banqueros y que son ellos quienes tratan de crearla constantemente por todos los medios. Por eso lograron que se estableciera la prohibición de que los bancos centrales financien en casos como este a los gobiernos. Hay que decirlo claro: lo que buscan los bancos es que los individuos, las empresas y los gobiernos tengamos sobre nuestras espaldas cada vez más deuda. Lo diabólico del caso es que gracias a la deuda que ahora han de emitir los gobiernos para hacer frente al desaguisado provocado por la banca y los grandes financieros, éstos ganan ahora miles de millones de euros: reciben liquidez al 1% de los bancos centrales y la invierten en deuda pública al 5% o incluso al 10% si logran, como en Grecia, que las agencias de calificación que trabajan a su servicio digan que es de baja calidad.

De hecho, el recorte del gasto que se propone no va a reducir la deuda de modo efectivo (y mucho menos satisfactorio socialmente) porque va a deteriorar la capacidad de crear actividad e ingresos de la economía española: limitar la inversión en infraestructuras simplemente significa disminuir el negocio de las empresas que la llevan a cabo, reducir los sueldos o las pensiones es contener el consumo del que salen los ingresos de miles de pequeñas y medianas empresas. Valga como prueba de ello el caso del cheque bebé que va a suprimirse. Sin entrar en consideración de su carácter más o menos equitativo y sobre sus efectos negativos sobre la incorporación al empleo de las mujeres, lo cierto es que pone en manos de las familias una cantidad global de dinero bastante importante que éstas dedican al consumo. Un estudio reciente de Libertad González de la Universidad Pompeu Fabra (“The Effects of a Universal Child Benefit: A Regression Discontinuity Approach”) pone de manifiesto que ha sido utilizado por las familias principalmente para aumentar el gasto en equipamiento del hogar y más concretamente en electrodomésticos.

Eso creo que demuestra muy gráficamente que las medidas impuestas al gobierno con la excusa de reducir el déficit son pan para hoy y hambre para mañana porque redundarán en una nueva caída de la actividad y de la tasa de crecimiento y casi con toda seguridad van a significar que la economía española vuelva a entrar en recesión cuando comiencen a aplicarse.

Y al caer la actividad lo que ocurrirá será que disminuirán los ingresos de las empresas y de las familias, de modo que o se recurre más tarde de nuevo al endeudamiento o se da por bueno que la economía se deteriore constantemente.

Es verdad que ningún país puede soportar que su deuda crezca ilimitadamente pero antes de entrar a limitar la actividad y a frenar la recuperación de economía española hubiera sido necesario plantear algunas consideraciones importantes.

La primera, como he dicho, que la deuda es odiosa en el sentido de que ha sido obligada por la especulación financiera con la que se han enriquecido y lo siguen haciendo banqueros e inversores cuyos nombres son bien conocidos y a quienes ahora no se les pide esfuerzo alguno para aliviar la situación que han provocado.

La segunda, que para frenar el crecimiento de la deuda la medida más eficaz es actuar sobre la causa que en realidad lo está generando y que no es otra que la falta de ingresos productivos en la economía. Reducir los únicos que están consiguiendo relanzar la actividad y no hacer nada para garantizar que la financiación vuelva a las empresas y a los consumidores es una barbaridad, justamente lo contrario de lo que hay que hacer para que la economía vuelva a funcionar al mejor ritmo posible.
La tercera, que para ser mucho más eficaces e intervenir sobre la raíz del problema habría que actuar sobre lo que incentiva la creación de deuda financiada por la banca privada y sobre lo que la encarece constantemente: permitiendo que fueran los bancos centrales quienes la financiaran a mucho menor coste, evitando que la emisión de deuda sea un negocio para los bancos y los financieros privados, prohibiendo la actuación de las corruptas agencias de calificación, y frenando radicalmente el “terrorismo financiero” que denunció hace unos días el Presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán.

La cuarta que para reducir el déficit no se puede actuar solo sobre el gasto. Es irracional limitar la fuente de ingresos productivos cuando lo que se requiere es precisamente generar ingresos y cuando al mismo tiempo existen recursos ociosos o dedicados a generar los problemas que se quiere combatir. Por eso es más justo y sería mucho más eficaz tratar de incrementar los ingresos públicos combatiendo el fraude y la evasión fiscal y haciendo que quienes han obtenido y obtienen ganancias extraordinarias contribuyan fiscalmente. Es sencillamente repugnante que la reducción del déficit la paguen las personas con menos rentas mientras que los bancos y las cajas españoles siguen actuando en paraísos fiscales, blanqueando capitales, y ganando miles de millones de euros gracias a las ayudas material de todos los ciudadanos y al apoyo legal del Estado.

La medida que se le ha impuesto al gobierno español no busca sanear nuestra economía. Es una expresión más de las llamadas políticas deflacionistas de los últimos decenios que tienen en realidad otro objetivo: limitar la actuación y la capacidad de decisión de los poderes públicos para que los grandes intereses privados actúen más fácilmente y puedan ganar dinero más cómodamente. No les preocupa que no se recupere el empleo o que bajen ingresos de la población porque saben que es cuando esto ocurre cuando hay menos capacidad de respuesta social. Buscan lo que han conseguido: que el gobierno que representa a todos los españoles (le guste o no a la derecha) se ponga de rodillas y se doblegue ante los poderes financieros. Enseguida dirán que las medidas ahora aprobadas son insuficientes y que hay que ir más lejos: todos los chantajes funcionan igual. Más tarde irán contra los sindicatos y los partidos porque lo fundamental para ellos no es que los niveles de deuda bajen (todo lo contrario mientras sean ellos quienes la financien) sino concentrar en sus manos el máximo poder de decisión. Dicen que van a sanear la economía pero lo que quieren es salvar a los bancos y a los poderosos y para ello no les importa hundirlas una vez más.

El gran error de la ciudadanía sería enfrentarse ahora al gobierno de Gobierno de Rodríguez Zapatero (como quieren el Partido Popular y la patronal) y no hacerlo con lo poderosos. Aunque para que ese error no se produzca sería necesario que el partido socialista no se clone con ellos, que le hable mucho más claro a los ciudadanos y se ponga cuanto antes a la tarea.

Thursday, May 13, 2010

Spain Economics news & S.A. coincidences

Zapatero hinca la rodilla
Posted: 12 May 2010 10:08 AM PDT
http://hl33.dinaserver.com/hosting/juantorreslopez.com/jtl//index.php?option=com_content&task=view&id=1882&Itemid=16
El paquete de medidas que hoy ha propuesto el presidente Zapatero en el Parlamento es un paso más y ya bien evidente de la extorsión a la que se enfrenta el gobierno y la sociedad española. La justificación del paquete ha sido el déficit presupuestario tan elevado que se está registrando y el tratar de evitar que en España suceda lo que ha ocurrido semanas atrás en Grecia. Con esa excusa se han anunciado recortes en el gasto público, en las prestaciones sociales que suponen un robo infame de derechos y de dinero a miles de discapacitados y dependientes que nunca podrán salir a la calle a protestar contra esta medida, en las pensiones y en los sueldos de los funcionarios, además de retirar el cheque bebé que siendo en realidad una medida muy liberal el presidente presentó en su día como una de las grandes conquistas sociales de su gobierno, todo lo cual será formalmente aprobadas en el próximo Consejo de Ministros. La premura con que se han anunciado hace pensar que se trata de medidas muy improvisadas y que a la hora de aplicarse en concreto sufrirán cambios significativos respecto a su formulación inicial. Aunque en todo caso hay que señalar que ni siquiera se puede considerar que se trate de medidas de gran envergadura. El mayor ahorro de gasto se hace en inversiones que no se han mencionado y que como señalaré enseguida representarán en última instancia disminuciones de ingresos para las empresas. Y el que supone la reducción salarial no puede considerarse tampoco de una cuantía capaz de reducir significativamente el déficit, por lo que más bien hay que entenderlo como una amenaza, como la expresión de un pulso que los banqueros y la patronal están dispuestos a ganar a los trabajadores y a la sociedad en general. Como el propio Zapatero ha tenido que reconocer, aunque con la boca muy chica, las medidas van a suponer un lastre para la actividad económica, justo ahora que parecía que se estaba recuperando. Sin lugar a dudas van a retrasar la generación de actividad y de empleo y, por tanto, de rentas, así que a la postre puede resultar que en lugar de reducir el déficit hagan más difícil hacerle frente en los próximos años. Y por supuesto traerán consigo una pérdida neta de bienestar grande para los sectores más desfavorecidos. En el paquete tampoco hay mención alguna a vías alternativas para la obtención de ingresos, se renuncia a políticas impositivas más justas y eficaces que luchen contra la evasión y el fraude fiscal y que obliguen a que los más ricos y, sobre todo quienes han ocasionado la crisis, aporten también su esfuerzo. Por lo tanto, lo más relevante del paquete de medidas que ha propuesto Zapatero es que en realidad no buscan reducir el déficit y mejorar la marcha de la economía. Para reducir la deuda (suponiendo que eso fuera de verdad lo prioritario para la economía e incluso para los acreedores del Estado español) lo mejor es reactivarla y dinamizar la actividad, no frenarla y limitar la fuerza de los motores que pueden ponerla definitivamente en marcha. Sobre todo, garantizar el flujo de financiación que se cortó por la bancarrota bancaria y del que Zapatero no dice nada y, además de ello, recaudar más impuestos sobre los beneficios extraordinarios que están obteniendo los especuladores y las grandes corporaciones y entidades financieras. Lo que hay detrás de las medidas de Zapatero no es, por tanto, otra cosa que lo que él mismo ha reconocido implícitamente al responder a los dirigentes de Izquierda Unida: se trata de una imposición de los poderes financieros que lo que buscan verdaderamente es limitar la acción de los gobiernos y de los estados y establecer mejores condiciones aún para rentabilizar su actividad. Y lo que han hecho en esencia es hacer que el presidente del gobierno español ponga rodilla en tierra y se rinda sin condiciones ante ellos. No asistimos a la puesta en marcha de un plan de reactivación o salvación de la economía Se está cometiendo un chantaje, una extorsión, y por eso lo que verdaderamente está en juego es la democracia, es decir, la posibilidad de que seamos todos los ciudadanos y ciudadanas quienes podamos decidir colectivamente sobre nuestro futuro o solo los ricos y los poderosos. La salida fácil es acusar una vez más a Zapatero de complicidad y debilidad. No sé si es cómplice o víctima. No podemos saberlo pero la realidad es que en lugar de empoderarse con el apoyo de la ciudadanía para hacerle frente a esos poderes que él mismo dice que se imponen a los gobiernos legítimos (al “terrorismo financiero” de que hablaba su compañero de partido presidente de la Junta de Andalucía) asume sus decisiones y nos las quiere hacer pasar como saludables cuando en realidad van a hundir mucho más a la economía española y a empeorar las condiciones de miles de ciudadanos y ciudadanas. Y además lo está haciendo tan mal que incluso en su discurso de hoy hay errores de bulto (como cuando hace cronología de la crisis) y comentarios que pueden indignar, como cuando dice que Son los mismos [los ciudadanos] que nada han tenido que ver con el origen, el desarrollo y las fases de la crisis. Son, por el contrario, los que han sufrido sus consecuencias. Y son, ahora, los que mayoritariamente deben contribuir a los esfuerzos necesarios para corregir los efectos de la crisis . Muy pronto los mismos poderes que han presionado para que se tomen estas medidas que son simplemente un modo de arrodillar a los ciudadanos y al que al fin y al cabo es su presidente libremente elegido, dirán que son insuficientes y pedirán más esfuerzos. Y ante ello podemos permanecer en silencio o exigir de una vez que la crisis la paguen quienes la han provocado y que se cierre para siempre el casino financiero. Por eso es necesaria la convergencia más amplia posible de sindicatos, partidos, organizaciones y personas que no quieran seguir siendo avasallados. No hay otra solución

Wednesday, May 12, 2010

Spain & South America economics similarities

Gobernador de España hace politica errada con la crisis:
http://hl33.dinaserver.com/hosting/juantorreslopez.com/jtl//index.php?option=com_content&task=view&id=1881&Itemid=16
Posted: 11 May 2010 08:51 AM PDT
El gobernador del Banco de España ha vuelto a dirigirse a los ciudadanos para confundirlos y engañarlos. Insiste una vez más en que las reformas más urgentes son las del mercado de trabajo encaminadas a reducir los salarios, los costes del despido y el poder de negociación de los trabajadores. Miente el gobernador a los ciudadanos porque nada de eso puede garantizar que se cree más empleo mientras no se resuelva el problema en el mercado de bienes y servicios que ha creado la banca y la especulación financiera. Miente el gobernador porque él sabe que lo que ha ocasionado el gran aumento del desempleo en España no ha sido la estructura del mercado de trabajo sino el contagio de la crisis financiera internacional que ha cerrado el crédito a las empresas y a los consumidores, y el estallido de la burbuja inmobiliaria. Y miente el gobernador porque él sabe perfectamente que solo restaurando el flujo del crédito y recomponiendo el aparato productivo se va a poder volver a crear empleo. Miente el gobernador cuando afirma ahora que se precisan estas reformas de modo prioritario para resolver el déficit presupuestario. Miente el gobernador porque él sabe perfectamente que el déficit no se ha producido por el desempleo sino porque el Estado ha debido tapar el inmenso agujero que la crisis bancaria ha provocado. Y miente porque sabe, por tanto, que por mucho empleo que se crease, sería inevitable soportar más déficit si la banca se sigue dedicando a especular con los recursos públicos y a provocar crisis como la de las hipotecas sub prime. Miente el gobernador porque él sabe perfectamente que habría otras formas más expeditas y eficaces que empobrecer a la mayoría de la población para evitar que aumente el déficit público o para disminuirlo. Para evitarlo, poniendo freno a la especulación que está encareciendo la carga de la deuda. Y para disminuirlo, aumentando impuestos sobre las grandes fortunas y sobre las ganancias extraordinarias, luchando contra el blanqueo y la evasión fiscal, cerrando los paraísos fiscales o penalizando la utilización improductiva de cientos de miles de millones de euros, entre otras. Miente el gobernador porque él sabe que disminuyendo el gasto público cuando el privado no tira de la economía porque el crédito está racionado lo que se conseguirá será empobrecer a la población y deprimir la economía y que los beneficios que así obtenga el capital privado más poderoso a quien defiende no van a redundar (como ahora ocurre con los beneficios de la banca) en un mejor rendimiento de la actividad económica. Miente el gobernador porque él sabe que las propuestas que hace no están dirigidas a darle confianza y bienestar a toda la economía y población sino a los grandes poderes económicos, a los financieros y grandes inversores especulativos a los que cínicamente denominan impersonalmente como “los mercados”. Los mismos que provocaron la crisis y que han podido imponer a los gobiernos medidas que solo van a beneficiarles a ellos. Miente el gobernador cuando afirma que la reforma del mercado laboral es la más necesaria de las reformas estructurales cuando al mismo tiempo no habla para nada de la reforma del modelo productivo basado en la especulación inmobiliaria que su institución ha alimentado; ni de las reformas financieras que evitaran los desastres que está provocando la especulación y la desnaturalización de la banca; ni de reformas fiscales más justas que no hagan recaer el mayor peso de la recaudación sobre los salarios y las rentas más bajas; ni de reformas de los mercados que acabaran con los oligopolios que campan a sus anchas imponiendo precios y condiciones laborales leoninas para garantizarse beneficios extraordinarios; ni de reformas en las reglas del comercio internacional que garantizaran fuentes de ingresos más seguras y equitativas a todas las naciones y no solo a las grandes multinacionales; ni de reformas de las agencias de calificación corruptas que actúan para despejarle el paso a los especuladores engañando y ocultando la verdad de lo que ocurre en los mercados; ni de reformas en el estatuto del Banco Central Europeo para que no se consienta que el papel que desempeña solo beneficie a la banca privada, financiándola casi gratuitamente mientras que los banqueros hacen negocio financiando a los estados; ni de reformas en los mecanismos de decisión para que hubiera instituciones de poder internacional democráticas y no el caos actual que solo favorece a los financieros y a los poderosos a cuyos intereses se somete vergonzosamente. El gobernador del Banco de España no le dice la verdad a los españoles. Los está engañando y ya es hora de que se le pidan cuentas y dimita.

Thursday, May 6, 2010

Caribbean & South America Investing opportunities

Inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe repuntará entre 40% y 50% en 2010, según informe de la CEPAL
6/5/2010
Tomado de la Web de la CEPAL


La expansión internacional de las empresas translatinas continuó en 2009, aunque sus corrientes de inversión en el exterior disminuyeron respecto al año previo

Santiago, 6 de mayo.-Los flujos de inversión extranjera directa (IED) hacia América Latina y el Caribe anotarán en 2010 un repunte de entre 40 y 50%, tras la caída sufrida en 2009 a causa de la crisis internacional, según el más reciente informe de la CEPAL dado a conocer hoy.

El informe La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe 2009 indica que el repunte esperado para 2010 permitiría a la región retomar los niveles de IED alcanzados en 2007, con ingresos superiores a los 100 mil millones de dólares.

"Una vez pasada la tormenta, comprobamos que la región vuelve a ser interesante para la inversión. Los países no han perdido su atractivo ni competitividad, a pesar de la crisis", señaló Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión para América Latina y el Caribe, CEPAL, al presentar el informe en la sede del organismo en Santiago de Chile.

Se espera que la IED aumente significativamente en 2010 debido a las mejores perspectivas de crecimiento para los países de América Latina y el Caribe, las tendencias de largo plazo de la inversión extranjera hacia la región y las previsiones de los ingresos esperados de algunos de los mayores países receptores.

La crisis internacional afectó las corrientes de IED en la región en 2009, que cayeron 42% (a 76.681 millones de dólares) respecto del récord histórico logrado en 2008 (que alcanzó los 131.938 millones de dólares).

Esta reducción se debió a una combinación de factores, entre los que destacan la caída de la producción mundial, la incertidumbre reinante y la desaceleración del crecimiento en varios países de la región, que desalentó la IED que busca mercados locales. Asimismo, la caída de los precios de los productos básicos a fines de 2008 produjo una merma en la inversión centrada en la explotación de tales recursos, al tiempo que la recesión en América del Norte frenó las inversiones en plataformas de exportación.

La caída en la inversión fue generalizada en todas las subregiones de América Latina y el Caribe.

Las corrientes de IED hacia América del Sur disminuyeron 40%, mientras que las dirigidas hacia México y la Cuenca del Caribe cayeron 45%. Brasil continuó siendo el mayor receptor, seguido de Chile, México, Colombia y Argentina.

Entre las economías medianas y grandes de la región, Chile presenta el mayor porcentaje de IED respecto a su PIB (8%).

Al igual que en períodos previos, el sector de servicios recibió la mayor cantidad de IED en 2009, mientras que el sector primario (agricultura, minería e hidrocarburos) anotó una caída relativa. Estados Unidos continuó siendo el mayor inversionista en la región, seguido por España y Canadá.

El informe de la CEPAL señala que la mayoría de la IED anunciada que se dirige a manufacturas sigue concentrada en actividades de intensidad tecnológica baja y media-baja. Por el contrario, la IED destinada a sectores de alta tecnología y proyectos de investigación y desarrollo sigue siendo escasa.

Esto demuestra que, a más de dos décadas de que se liberalizaron los flujos de IED, persisten dificultades en la región para atraer inversiones de alta tecnología e insertarse en los eslabones de alto valor agregado de las cadenas globales de producción.

Para superar estos problemas, se necesitan políticas de desarrollo productivo, centradas en la innovación y el fortalecimiento de las capacidades locales.

En su duodécima edición, el informe La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe consigna también que en 2009, la expansión internacional de las empresas latinoamericanas continuó avanzando.

Chile se convirtió en el principal inversionista latinoamericano en el exterior, con 7.983 millones de dólares, seguido por México (7.598 millones de dólares), Colombia (3.025 millones de dólares) y la República Bolivariana de Venezuela (1.800 millones de dólares).

El informe analiza dos industrias que tienen una marcada presencia de empresas transnacionales y
"translatinas": la automotriz y la siderúrgica.

La industria siderúrgica atrajo importantes flujos de inversión, sobre todo a Brasil, que produce 51% del acero en la región, y a México, que produce 27%. La abundancia de mineral de hierro fue el principal atractivo para las inversiones.

Además de empresas europeas y asiáticas, grupos nacionales (empresas translatinas) de Brasil, México y Argentina se expandieron fuera de sus fronteras en la última década.

Aunque el consumo de acero en la región cayó un 24% en 2009, la recuperación fue más rápida de lo previsto, y, a diferencia de crisis previas, no hubo reducción de la capacidad instalada por cierre de plantas.

En el caso del sector automotriz, el informe analiza de cerca el caso de Brasil, que se consolidó como uno de los mayores productores y principales mercados consumidores de la industria automotriz mundial.

También analiza el caso de México, cuya industria, especializada hacia las exportaciones dirigidas a Norteamérica, sufrió un fuerte embate por la crisis internacional.